Juana Dibuja
Como todos los chicos, Juana dibuja. No siempre, no todos los días, a veces, de a ratos. Pero cuando lo hace puede estar a upa, trepada al escritorio, recostada en el teclado, colgada de mi silla, etc. Es natural, porque en el estudio estaba el moisés, la sillita, el cochecito y el corralito. Aprendió a gatear, a caminar y a correr para escapar de acá, pero siempre elige volver. Y es por eso que desde 2007 disfruta y padece de un entrenamiento intensivo por osmosis.
Dibuja sus cosas, opina sobre la mías, me sugiere colores y se fija que no me olvide de ningún detalle. Me interrumpe para que le enseñe a dibujar algo, pero me escanea los trabajos, me ensucia los lentes, pero controla mis ojeras, me hunde las puntas de los marcadores, pero me afila los lápices, me raya la pantalla, pero me entinta los originales sin necesitar mi permiso. Si le gusta lo que hago me felicita, sino me corrige.
Si se aburre se pone a jugar con los lápices, a la famila, al jardín, a los amigos y a otros tantos culebrones de grafito, cera y papel. Mientras, escuchamos música, charlamos, me pregunta a quién le contesto un mail o qué nos pidieron que les dibujemos. Atiende el teléfono y si lo considera, informa que estoy durmiendo porque dibujé mucho, aún si la estoy persiguiendo para que me pase el tubo.
Desde su llegada, ya no colecciono libros, ni discos, ni peliculas, ni muñequitos. Ahora colecciono momentos fugaces de felicidad extrema. Atesoro entre muchos otros, el listado de los oficios de los papás de sus amigos y saber que les informa que en su caso, su papá trabaja de gracioso. Atesoro la visita a una escuela, en la que le robó un libro a una promotora y se puso en la fila con los demás chicos para que le dedicara un manual de segundo grado. Atesoro y luzco orgulloso la medalla que me colgó del cuello, como es invisible me aclaró que me era otorgada por ser el “Más mejor“.
Juana me acompaña, me distrae, me cuida, me exige, me distiende, me divierte, me ayuda, me desordena, me ordena, me vuelve loco y me llena de amor. Un día mientras dibujábamos, antes de que cumpliera los tres, le dije que ELLA es el mejor dibujo que YO hice. Ella me contestó: “¡Sí YO te hice a VOS!” .
Y tiene toda la razón.
Algunos dibujitos de Juana:




















